Los ladrones esperaron su momento para desvalijar las oficinas y la casa de un cura párroco de Altos de San Lorenzo. El resultado fue que lograron llevarse la plata de todo un año de colectas y los ahorros que estaban destinado a encarar obras de refacción en la iglesia.
Sucedió en Nuestra Señora de Fátima, situada en 22 y 75, durante la noche del lunes. Nadie vio en el barrio cuántos ladrones actuaron ni si tenían algún vehículo.
Entre las 21 y las 22.30 de ese día, los intrusos irrumpieron por un portón lateral para llegar a un patio interno. Desde ahí subieron al techo de la casa del sacerdote y caminaron hacia otro sector vedado a la vista desde la calle.
Escondidos en aquel sitio empezaron a causar destrozos en distintas aberturas para entrar. “Primero quisieron sacar una ventana pero después arrancaron un caño y un vidrio” que protegían un ventiluz aún más chico, explicó Daniel Lastuti, el cura párroco.
Los delincuentes se dedicaron a revisar todos los rincones que pudieron. “Dejaron todo revuelto”, señaló el sacerdote acerca del caos con el que se encontró unas horas más tarde.
120 mil pesos
En su examinación de toda la propiedad y al llegar a la habitación de Lastuti, encontraron el lugar en el que había guardados 120 mil pesos, una cifra confirmada por la propia víctima.
“Era plata que habíamos juntado de loterías familiares, rifas y colectas de la gente”, explicó el párroco, quien aclaró que su entidad no recibe fondos de las altas esferas de la iglesia.
Todo ese dinero tenía su destino para las próximas semanas: se iba a utilizar para una serie de reformas en la parroquia, orientadas a “mejorar la circulación” de los fieles.
Más concretamente, el arreglo de pisos y la instalación de una reja perimetral son algunas de las obras que quedaron truncas con este robo. El sacerdote aclaró que esos trabajos no habían sido pensados como prevención ante algún eventual hecho de inseguridad.
“No robaron más nada”, siguió Lastuti, quien estimó que aparentemente los ladrones conocerían que desde esa iglesia se estaban juntando fondos mediante colectas.
Cuando ya tuvieron el botín en su poder, los intrusos volvieron al patio interno pero se fueron por otro lado. Subidos a un par de baldes vacíos, treparon una pared y llegaron hasta el jardín perimetral del templo. Desde ahí no tuvieron más que saltar una reja de poca altura.
El primero en detectar el hurto fue el vicario de la institución, que descubrió todo cuando eran las 22.30 del lunes.
Después de dar su misa de las 7 de la tarde, el párroco fue a darle la unción a una mujer que estaba muy grave. Luego volvió a 22 y 75, donde se encontró con la novedad desagradable.
la investigacion
El robo está siendo investigado por la policía de la jurisdicción, que dispuso la realización de pericias por parte de la división Científica. Por el momento no trascendió si esos oficiales pudieron recolectar alguna muestra o prueba que ayude a identificar a los intrusos.
Por este hecho se inició una causa en la comisaría Octava.
“Teniendo en cuenta que no hubo nadie en la iglesia sólo por una hora y media, y que los intrusos buscaron exclusivamente la plata que había, todo nos lleva a sospechar de alguien del barrio o que conoce los movimientos que se hacen en la parroquia”, evaluó un investigador.
Hubo sorpresa en esa zona de Altos de San Lorenzo a partir del episodio. Tanto fue así que mucha gente cercana a la iglesia -y que concurre asiduamente- desconocía por completo lo que había pasado cuando este medio fue a cubrir este caso.
Ahora la comunidad de la parroquia deberá empezar de cero con los proyectos y trabajos que se estaban planeando para reparar y poner a punto un edificio por el que cada semana se congregan cientos de fieles.
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